¿Qué debería estar haciendo el Fondo Mundial en 5 o 10 años? ¿Cómo debería hacerlo? ¿Quién debería estar involucrado?
El Fondo Mundial tendría que continuar trabajando en financiar aquellos proyectos de prevención de las nuevas realidades sociales con respecto a la salud que están surgiendo debido a la migración de personas con Tuberculosis combinada con HIV/SIDA en los grupos poblacionales excluidos y marginales en las diferentes partes del mundo. El Plan Mundial para Detener la Tuberculosis (2006-2015), presentado por la Alianza Alto a la Tuberculosis en enero de 2006, propone una hoja de ruta para tratar durante los próximos 10 años, a 50 millones de personas con tuberculosis y proporcionar tratamiento antirretrovírico a 3 millones de pacientes con tuberculosis y VIH/SIDA, lo cual permitirá salvar unos 14 millones de vidas.
El objetivo es reducir a la mitad la prevalencia y la mortalidad de la tuberculosis para 2015, en comparación con los valores que se tenían para 1990El Fondo Mundial tendría que participar activamente en este objetivo.
Como el caso de la TBM (tuberculosis Multiresistente) asociada al HIV/SIDA
¿A qué aspectos específicos del Fondo Mundial se refiere su idea? ¿Es sobre el Fondo Mundial en general?
La idea está avocada a la prevención de la Tuberculosis Multiresistente asociada al HIV en personas en situación de prostitución. Donde la intervención del Fondo Mundial sería un factor primordial para poder hacer posible e implementar esta acción.
¿Qué diferencia cree que su idea puede hacer?
Prevenir la expansión de la Tuberculosis Multiresistente, asociada al HIV cuya vía de contagio por ser aérea, una vez desatada puede convertirse en Pandemia.
¿Como se solucionarían los obstáculos relacionados con esta idea?
Con un trabajo coordinado entre el Fondo Mundial, Centros de atención Hospitalaria adecuados, ONG dedicadas a la prevención del HIV/SIDA y centros de recuperación social
¿Por qué debería ser considerada su idea?
Por mi trabajo práctico y de campo relacionado a la prevención del HIV y a la Observación de los Derechos Humanos, que hicieron tomar contacto con está realidad social. De los grupos vulnerados en estado de prostitución y trabajo esclavo. Por ser actora directa en lograr cambios sociales en beneficio de la salud y la identidad de los seres humanos. Fui elegida en el día Internacional de la Mujer como una de las 20 mujeres sobresalientes de Argentina por mi compromiso y trabajo en los derechos humanos por la Legislatura (El parlamento de la Ciudad de Buenos Aires)
Póngale nombre a su Futuro Escenario
LA RELACIÓN DIRECTA QUE EXISTE ENTRE LA PROPAGACIÓN DE LA TBM, EL HIV/SIDA Y EL COSUMO DE DROGAS
SITUACIÓN
El virus del HIV está íntimamente ligado con el Bacilo de Coch, y la situación de prostitución y consumo de drogas, siendo la combinación de estos tres factores una causal muy importante de muertes.
No se ha observado que exista un trabajo coordinado que relacione estás tres situaciones en cuanto la atención de las personas en centros sanitarios y de recuperación.
Los ingresos económicos de las personas en estado de prostitución están directamente ligados a la edad de las mismas. Ante esto cuando más avanza la edad mayor es la necesidad de la exposición en la vía pública y mayor es el grado de desnudez en que tiene que estar la persona para atraer a los clientes en zonas rojas donde la mayor concentración de personas hacen que cohabiten en un mismo ámbito personas con diferentes edades.
. En invierno el trabajo sexual se desarrolla en zonas sin protección a la intemperie y muchas veces con temperaturas cercanas a los -5ªC o mayores de acuerdo a las zonas de trabajo.
Estas imágenes fueron tomadas este invierno en una zona roja del Rosedal de Palermo antes de un traslado forzoso a una zona más marginal y desprotegida. Nótese el cielo como está cubierto y la humedad del piso por el frío, sin embargo estas dos personas que ya para el trabajo en la calle son grandes tienen que llamar la atención con su desnudez, pese a las inclemencias del tiempo.
El mayor deterioro económico y social hace que se aglutinen en las llamadas zonas rojas o vivan hacinadas en habitaciones donde en ambientes pequeños hasta 4 o 6 personas. Todos conocemos que la adicción a las drogas es uno de los mayores problemas, según observaciones, trabajar a la intemperie con bajas temperaturas aumenta el consumo de alcohol y estupefacientes de distintas variedades y procedencia. Ante esto la persona comienza a perder el sentido de la realidad, y por ende de todo lo referente al cuidado de la salud.
Lugar habitacional de personas travestis en estado de prostitución, nótese la precariedad de la vivienda, en esta habitación de tres metros x tres metros viven cuatro personas.
Es un tema sabido la baja de las defensas del sistema inmune en las personas que conviven con el HIV, hoy los medicamentos logran una mejor calidad de vida en las personas afectadas, pero esa calidad de vida está directamente relacionada con la toma diaria de los medicamentos, y los controles médicos.
Cuando una persona ve afectada su capacidad de dilucidar por el ingreso de diferencias sustancias toxicas y alcohol, comienza a olvidar la importancia del tratamiento y los controles, creándose cepas del virus inmunes.
El Bacilo de Koch, causal de la Tuberculosis, ve un organismo debilitado en sus defensas como un hospedaje apto para su reproducción. La condición de hacinamiento y marginalidad como viven las personas dedicadas a la prostitución callejera, y el constante contacto entre los organismos debilitados es un caldo de cultivo para la propagación de la Tuberculosis.
Las personas a medida que su edad avanza, sus organismos se ven debilitados, y sus ingresos monetarios disminuyen a la par de su trabajo sexual, siendo ya adictas a diferentes drogas , el más común es la cocaína a consumir subproductos de menor calidad o residuales
Los residuos de Cocaína en forma de piedritas que se fuma, erosiona el sistema respiratorio, ocasionando un mayor deterioro de la salud. Esto agrava la situación de vulnerabilidad, y causas de muerte.
Resumiendo
La sumatoria de:
Falta de Educación+ falta de oportunidades laborales + prostitución + intemperie + drogas y alcohol+ hacinamiento y precariedad habitacional + edad avanzada => perdida de la realidad => primera fase contagio, segunda fase muerte
En este momento el promedio de vida de una persona Travesti en estado de prostitución callejera es de 35 años.
La inter-relación TUBERCULOSIS/HIVSIDA/DROGAS/PERDIDA DE LA NOCIÓN DE LA REALIDAD, está ocasionando la formación de Bacilos de Koch Multiresistentes, que dan origen a la Tuberculosis Multiresistente también conocida como TBM.
PROPUESTA
Centros de Salud
Los Hospitales deben contar
a) centros de detección de Tuberculosis y una pre-sala de aislamiento hasta que se confirme el estado del paciente y que en fase de la enfermedad s encuentra.
b) una sala de aislamiento adecuada para los casos de Tuberculosis Multiresistente y otra sala de aislamiento para la Tuberculosis Multiresistente de personas afectadas con HIV/SIDA (La TBR tiene una tasa de mortandad del 87%) y es altamente contagiosa
Reinserción Social
Hoy en día hay una carencia de centros de salud que tomen personas adictas, con HIVSIDA, más tuberculosis.
Promover centros de recuperación cuando se termina la fase de contagio de personas adictas con HIV/SIDA
Estos centros pueden ser de capitales mixtos, Fondo Mundial+Gobiernos+Empresas privadas
FUNCIONAMIENTO:
Los centros de recuperación tienen que estar sujetos a las realidades del mundo moderno, tener una granja y enseñar a plantar legumbres no ayuda a las personas que regresan a una ciudad y se tiene que reasentar en la sociedad.
Tienen que contar con planes educacionales donde puedan terminar sus estudios primarios y secundarios, con orientaciones técnicas prácticas, (arreglos de PC, electricidad, etc.). Se puede fomentar el trabajo de los talleres con desgrávameles impositivos a aquellas empresas que consuman los bienes y servicios de estos centros, con ello se podrá contar con un ingreso extra.
El Fondo mundial tendrá que tener auditores directos para el control del uso adecuado de esa masa de dinero.
Es una realidad la alta tasa de corrupción que existe en latinoámerica, África y Asia, en cuando al desvío de los flujos de dinero, que pueden ser asignados a cuestiones partidarias, políticas, o directamente personales.
Es un hecho frecuentemente observado que los movimientos migratorios humanos contribuyen en los puntos de destino a la emergencia de patologías infectocontagiosas no habituales o de patologías en franca disminución en su incidencia
INFECCIOSIDAD Y VIRULENCIA DE LA TUBERCULOSIS MULTIRRESISTENTE O SENSIBLE A DROGAS ANTITUBERCULOSAS EN CONTACTOS ADULTOS
INFORMES SUMINISTRADOS POR EL HOSPITAL DE INFECTOLOGIA DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Domingo Palmero1, Liliana Cusmano2, Zulema Bucci2, MONICa Romano2, Stella Ruano2, Jaime Waisman1
1 Consultorio Externo de Sala 19, 2 División Promoción y Protección de la Salud, Hospital F.J. Muñiz, Buenos Aires
Resumen
La experiencia extraída de las epidemias de tuberculosis multirresistente (TBMR) asociada al SIDA ha mostrado la transmisión a contactos adultos y personal de salud inmunocompetentes. En este estudio retrospectivo se investiga la infecciosidad (medida como la frecuencia de intradermo reacción al PPD 2 UT mayor de 10 mm) y virulencia (aparición de casos bacteriológicamente confirmados) en contactos estrechos de pacientes con TBMR y de pacientes con TB sensible a medicamentos antituberculosos (TBS). Fueron estudiados en el Hospital F. J. Muñiz 97 contactos de 37 pacientes con TBMR vs. 356 contactos de 100 pacientes con TBS. No se hallaron diferencias estadísticamente significativas en el hallazgo de positividad tuberculínica y de casos de tuberculosis detectados en ambos grupos de contactos, tampoco se las observó en relación con la seropositividad al HIV de los casos índices. De acuerdo a nuestras observaciones, en los contactos estrechos adultos de estos grupos de pacientes las cepas multirresistentes de M. tuberculosis tienen una infecciosidad y virulencia similar a las sensibles.
La tuberculosis multirresistente (TBMR), definida como aquella debida a cepas de Mycobacterium tuberculosis resistentes como mínimo a isoniacida y rifam-picina, se halla diseminada en el mundo, afectando principalmente a países como Rusia, Argentina y la República Dominicana1. La OMS estimó que en el año 2000, el 3.2% del total de los casos nuevos de tuberculosis (TB), todas las formas, es causado por bacilos multirre-sistentes. Esta proporción representó una incidencia de 273.000 casos. A ellos hay que sumarles los casos de multirresistencia en pacientes que han tenido tratamiento previo y sobre los cuales no existen todavía datos globales completos2.
Las dificultades diagnósticas y terapéuticas de la multirresistencia hacen que los pacientes permanezcan bacilíferos durante más tiempo, no obstante lo cual han sido considerados tradicionalmente como de escaso peligro epidemiológico, extrapolando el hallazgo experimental de la escasa virulencia de las cepas resistentes a isoniacida -que han perdido su actividad catalásica- para el cobayo3.
A través de las epidemias institucionales (hospitales, cárceles, asilos) de TBMR asociada al SIDA se ha demostrado la amplia diseminación de cepas multirre-sistentes no sólo entre inmunodeprimidos sino también entre el personal asistencial y convivientes inmunocom-petentes, cuestionando la hipótesis extraída de la experimentación animal sobre la escasa virulencia para el hombre de la TBMR4.
El objetivo de este trabajo es la investigación comparativa de la infecciosidad y virulencia en adultos de cepas de M. tuberculosis multirresistente y de aquellas sensibles a medicamentos antituberculosos, a través de un estudio restrospectivo sobre contactos estrechos de pacientes con uno u otro tipo de tuberculosis.
Durante los años 90, el Hospital Muñiz sufrió el mayor brote de TBMR asociado al sida ocurrido en Argentina. La cepa denominada "M", usualmente resistente a 5 o más fármacos, fue identificada mediante RFLP en 70 de 80 casos de TBMR relacionada al sida investigados entre 1992 y 1995. A fines de 1996 se aplicaron medidas de control, tales como la detección al ingreso por cribaje baciloscópico de los pacientes bacilíferos co-infectados con el HIV, su aislamiento en habitaciones individuales con circulación dirigida y filtración de aire, situadas en salas de internación dedicadas a sida, la detección temprana de TBMR en el laboratorio a través del método de cultivo radiométrico, el aislamiento de los casos de TBMR confirmada en la unidad de TBMR/sida, y el acceso fluido a la provisión de fármacos antituberculosos de segunda línea.
El tratamiento con fármacos antituberculosos de segunda línea sólo lograba un éxito parcial en la supervivencia, inferior a un año desde el diagnóstico, debido a la inmunodepresión. Con el advenimiento del TARGA en Argentina en 1997, se consiguió un importante mejoría en la supervivencia de los pacientes externados con buena adherencia a la terapéutica.
En el presente trabajo se analizó el perfil de los pacientes masculinos internados en los tres primeros años del tercer milenio. Un rasgo llamativo que explica su baja adherencia al tratamiento es la alta proporción (2/3 de los casos) de usuarios de drogas ilícitas (UDI), con las consabidas implicancias de marginalidad y encarcelamiento. Esta proporción es francamente superior a la de nivel nacional que, según las estadísticas del Programa Nacional de sida fueron 16.4% en 2003 y 33.5% en los casos acumulados en el período 1982-200424. Estas características de la población estudiada se ven reflejadas en la baja proporción de TARGA previo y los bajos recuentos de CD4+ que implican estadios avanzados de inmunodepresión en los que estos pacientes se hallaban al diagnosticarse la TBMR, en ocasiones ignorando su seropositividad para el HIV.
La escasa o nula adherencia al tratamiento condicionó la evolución tanto del sida como de la TBMR. El período infeccioso bacilífero se prolongó, con el consiguiente riesgo epidemiológico. La inmunodepresión grave fue la causa de frecuentes comorbilidades adicionales, las que ensombrecieron aún más el pronóstico de estos enfermos. Merecen especial mención las hepatopatías que obstaculizaron la administración de fármacos tuberculostáticos y antirretrovirales, que de por sí son hepatotóxicos. El estudio de regresión logística no hizo más que ratificar la observación clínica de factores condicionantes de la mortalidad en TBMR/sida, como la falta de adherencia al tratamiento, la inmunodepresión grave y las comorbili-dades asociadas a esta última. La adherencia resultó un factor de mayor impacto sobre la evolución que el grado de resistencia a los fármacos antituberculosos, dado que los pacientes con TBMR por cepa "M", resistente a 5 o 6 drogas, no presentaron una mortalidad estadísticamente significativa respecto del resto.
En nuestra base de datos el genotipo "M" se asocia en todos los casos a TBMR. Las variaciones de la resistencia a las otras drogas entre los aislamientos con genotipo "M" involucrados en el brote ya habían sido documentadas en el estudio original y reflejan la existencia simultánea de diversas cadenas de transmisión, incluso extra-hospitalarias. Tampoco es novedoso en nuestra base de datos el hallazgo ocasional de variantes multirresistentes de la cepa "M" con diferencias mínimas con respecto a los genotipos involucrados en la transmisión. Esas otras variantes, aparentemente huérfanas, probablemente son manifestaciones abortivas o menos prósperas de la expansión clonal de la cepa "M".
La correlación de enfermedad por cepa "M" e internación previa en el Hospital Muñiz o en cárceles señaló los sitios más probables de transmisión de esta cepa. Los altos valores predictivos de un perfil de resistencia a 5 o 6 drogas permiten sospechar la presencia de la cepa "M" de manera más rápida y económica que mediante la genotipificación (aunque no la suplantan). Dicha conducta, que hace tiempo se utiliza en el Hospital Muñiz, podría ser ampliada a otras instituciones (cárceles, por ejemplo) como indicador temprano de la diseminación de esta cepa y la eficacia de las estrategias de control empleadas.
Otra consecuencia indeseable de las epidemias nosocomiales de TBMR/sida es la transmisión de TBMR a personas inmunocompetentes (contactos estrechos, trabajadores de la salud, otros pacientes, e incluso personas sin relación evidente con enfermos u hospitales). A lo largo de la década de los 90 se documentó un incremento significativo en la TBMR inicial entre pacientes sin infección HIV asistidos en el Hospital Muñiz, y casi la mitad de los casos se asoció a la cepa "M". En otro estudio en el mismo hospital sobre pacientes HIV negativos con TBMR se demostró que el porcentaje de curación entre este tipo de casos asciende al 52% y la mortalidad es menor al 20%26. Estos indicadores, sustancialmente mejores que los del presente estudio, reflejan la diferencia entre la enfermedad prácticamente única y con tendencia a la cronicidad de la TBMR en pacientes HIV negativos y las múltiples comorbilidades, no sólo médicas sino también sociales, de los enfermos con sida avanzado y TBMR.
El número total de casos nuevos de TBMR asistidos en el hospital ha permanecido estable entre 70 y 80 por año desde 2000 . Este grupo de enfermos constituye un reservorio de cepas de brote, las que, pese a ser multirresistentes, parecen ostentar notable infecciosidad y virulencia. El escenario del nuevo milenio conserva similitudes con el de fines del anterior. No hay indicios de un rebrote epidémico nosocomial pero la TBMR se ha transformado en una endemia en el propio epicentro de la epidemia. Urge la intensificación de las medidas de control de esta infección hospitalaria para consolidar la tendencia decreciente de la TBMR en Argentina.
Informe de Medellín Colombia
En los últimos doce años se ha presentado un alarmante aumento en el número de casos de tuberculosis (TB) a nivel mundial, gran parte de ellos relacionados con la epidemia de VIH: actualmente entre 8% y 10% de todos los casos de TB en el mundo se asocian a la coinfección con el VIH (1). El 14% de los casos norteamericanos de TB reportados entre 1993 y 1994 se deben a la asociación con el VIH y esta misma habría explicado entre 26% y 38% del número total de casos en 1995 en ese país (2-5), mientras en Africa 32% de los casos de tuberculosis informados en1997 fueron en pacientes VIH positivos (6). La incidencia de TB en pacientes con Sida es doscientas a ochocientas veces mayor que la incidencia en la población general y el riesgo de TB activa entre las personas infectadas con VIH con pruebas cutáneas de tuberculina positivas se estima de 8% por año, mientras que en la población general es de 0.2% por año (2, 7-9). En América Latina en 1992 se presentaron 330000 casos de infección mixta de M. tuberculosis y VIH, y para el año pasado se calculaba en cerca de un millón los casos de TB activa debido al VIH.
La tuberculosis multirresistente, definida como resistencia a la isoniazida y a la rifampicina, con o sin resistencia a otras drogas antituberculosas de primera línea (10-15), ha surgido como un importante problema clínico en los pacientes infectados con VIH en los Estados Unidos, donde ha llegado a ser cerca de 3% de toda la tuberculosis en personas VIH positivas (16, 17). En múltiples análisis de regresión logística, la infección por VIH ha mostrado ser un factor de riesgo para la TB resistente a las drogas, independiente de la localización geográfica, la historia de terapia previa, la edad y la raza (18, 19). En los Estados Unidos entre 1993 y 1996 se analizaron los aislamientos primarios de M. tuberculosis en 5112 pacientes norteamericanos VIH positivos, 3754 VIH negativos y 7186 personas con estado serológico desconocido, encontrándose una tasa significativamente mayor de resistencia a todos los agentes antitiuberculosos de primera línea en aquellas personas coinfectadas con el VIH comparadas con los otros dos grupos (p<0.05). Comparando el grupo seronegativo con el grupo seropositivo, la resistencia primaria a la isoniazida fue de 11.3% vs. 5.5%; par rifampicina fue de 8.9% vs. 1.6%; para la pirazinamida era de 5.1% vs. 1.8%; para la estreptomicina de 6.7% vs. 4.1%; para el etambutol de 3.9% vs.1.5%; para la combinación isoniazida más rifampicina fue de 2.4% vs. 1.3% y para la monorresistencia a la rifampicina fue de 2.4% vs. 0.2% (7).
Cuando a estos mismos grupos se aplicó un modelo de análisis multivariado que incluyó la edad, la historia de TB previa, el país de nacimiento, la residencia en Nueva York y la raza, se concluyó que el ser VIH positivo es un factor para la resistencia a la isoniazida, la combinación isoniazida y rifampicina y para la monorresistencia a la rifampicina (7, 14).
Se han presentado muchos brotes de TB multirresistente en los Estados Unidos, involucrando pacientes VIH positivos que han sido infectados con TB tanto en hospitales como en prisiones, y al personal de salud en contacto con ellos. Tales epidemias se caracterizan por sus altas tasas de mortalidad, que varían entre 72% y 89% y la velocidad en la que se produce el desenlace fatal, oscilando éste entre 4-16 semanas (11, 20-29).
Brotes de iguales características también se han informado en pacientes VIH positivos en Francia, Italia, España y el Reino Unido (30). Afortunadamente la aplicación de unas políticas estrictas de salud pública han disminuido estos brotes, logrando, por ejemplo, una disminución de 44% en la TB multirresistente en la ciudad de Nueva York entre 1991 y 1994 (29).
Estudios en otros países no han encontrado asociación entre la infección por VIH y la aparición de TB multirresistente (31). Los países con la más alta seroprevalencia de infección por VIH entre pacientes con TB (subsahara africano) por lo general tienen una baja prevalencia de TB multirresistente (reporte de la Organización Mundial de la Salud – 1997) (31). En un estudio de cohorte realizado en mineros de raza negra en Sudáfrica, se estudiaron 376 pacientes con TB pulmonar, 49% de los cuales fueron VIH positivos. La seropositividad no se relacionó con la aparición de monorresistencia o multirresistencia (p=0.78) pero sí con la mortalidad, la cual fue de 13.7% en el grupo de VIH positivos contra 0.5% entre los VIH negativos (p<0.001). Entre los que sobrevivieron, la respuesta al tratamiento fue equiparable en ambos grupos (32). En Francia en 1994 se realizó un estudio de casos y controles, donde los casos fueron 51 pacientes, provenientes de toda la nación, con TB multirresistente y los controles eran pacientes con TB sensible. De los casos, 15.7% estaban coinfectados por el VIH contra 17.6% de los controles. En el análisis multivariado la seropositividad para VIH no se asoció con el desarrollo de TB multirresistente (p=0.9), pero sí con un mal pronóstico (Log rank test= 28.0, p<0.001) (33).
La mayoría de la TB multirresistente resulta como consecuencia de tratamientos inadecuados o de poco compromiso con la terapia antituberculosa, y algunas veces emerge a partir de reinfección exógena de pacientes con inmunosupresión profunda inducida por el VIH que ya están recibiendo tratamiento para una enfermedad sensible a la terapia (11, 21, 30, 34-37). Los bacilos resistentes se transmiten de igual manera y con igual potencial de patogenicidad que los microorganismos sensibles, aunque se ha reportado que los pacientes VIH positivos poseen más bacilos en el esputo que los VIH negativos (37, 38), aunque otros estudios contradicen estos hallazgos (21, 39). En los brotes institucionales de TB multirresistente, la tasa de conversión de pruebas cutáneas (PPD) entre Revista Panamericana de Infectología Vol. 5 No. 1, 2002 7 Resistencia primaria a los medicamentos anti tuberculosos en pacientes VIH positivos y VIH negativos contactos de los pacientes se estimó entre 18% y 50%, que es similar a aquélla de los contactos de personas con TB sensible, y la cual varía entre manos de 10% hasta 60% (24).
En Colombia la TB es una enfermedad de alta ocurrencia. En 1996 la entidad tuvo una incidencia de 26.5 por 100.000 habitantes, con una tasa de mortalidad de 3.4 por 100.000 (40) y ya se han informado casos de TB multirresistente, por lo general en pacientes con resistencia adquirida, una historia previa de TB o con tratamientos incompletos (40-42). Definida la TB resistente primaria como aquella que aparece a un medicamento de primera línea (isoniazida, rifampicina, estreptomicina, etambutol, pirazinamida) en un paciente con TB que no haya recibido tratamiento previo con ese medicamento o que lo haya recibido durante menos de un mes (31, 43). El objetivo de este trabajo es determinar la incidencia de ese tipo de resistencia entre nuestros pacientes VIH positivos, comparados con los aislamientos de TB primaria de un grupo de pacientes VIH negativos en dos centros hospitalarios de la ciudad de Medellín, Colombia, como una medida del impacto terapéutico real que se hace en la práctica clínica con este tipo de pacientes
Informe observaciones Alejandra Victoria Portatadino
De acuerdo al trabajo de campo se necesita trabajar más en la concientización de la TBR, su relación y tasa de mortandad asociada al HIV/SIDA, muchas personas infectadas con HIV no saben de la existencia de la misma, y muchas personas afectadas al tráfico y la trata de personas para trabajo esclavo y prostitución se ven afectadas por esta problema sanitario, siendo la principal causa de muertes en las poblaciones vulnerables.
Según las cifras publicadas por la Organización Mundial de la Salud 1,6 millones de personas fallecieron por causa de la tuberculosis en el año 2005, de las cuales 195 mil de ellas estaban infectadas también por el VIH.
La tuberculosis es una importante causa de muerte en pacientes con VIH/SIDA, y el VIH es la principal razón de que no se alcancen las metas de control de la tuberculosis en zonas donde la infección por VIH es frecuente, y en particular en el África subsahariana, donde el VIH/SIDA sigue alimentando la epidemia de tuberculosis.
La colaboración entre los programas de lucha contra la tuberculosis y el VIH es fundamental para reducir la carga de tuberculosis en pacientes con VIH/SIDA, y la carga de VIH en pacientes con tuberculosis.
El Plan Mundial para Detener la Tuberculosis (2006-2015), presentado por la Alianza Alto a la Tuberculosis en enero de 2006, propone una hoja de ruta para tratar durante los próximos 10 años, a 50 millones de personas con tuberculosis y proporcionar tratamiento antirretrovírico a 3 millones de pacientes con tuberculosis y VIH/SIDA, lo cual permitirá salvar unos 14 millones de vidas.
El objetivo es reducir a la mitad la prevalencia y la mortalidad de la tuberculosis para 2015, en comparación con los valores que se tenían para 1990.
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